domingo, 17 de diciembre de 2017
Carácter Propio
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Nuestro ideario y nuestra visión de la educación
   
    Nuestro centro es un centro de Iglesia. Se inscribe en su misión docente y se adhiere plenamente a su magisterio y directrices.
Nuestros centros, que deseamos sean espacios abiertos y encarnados en su ambiente y realidad, hunden sus raíces en una rica y creativa tradición pedagógica, según las características que le dieron los PP. Cosme Muñoz Pérez y Luís Pérez Ponce y las hermanas que, desde el inicio, hicieron posible y continuaron su intuición carismática.
La fuerza y originalidad de esta tradición, experimentada y potenciada a lo largo del tiempo, se ha ido concretando en el conjunto de rasgos que definen nuestro modo de ser y actuar y que configuran nuestro estilo educativo. Expresión del mismo es el carácter propio que, una vez actualizado, ofrecemos a las Comunidades Educativas de nuestros Colegios.
Desde este planteamiento intentamos conseguir los fines que pretende todo centro educativo escolar, subrayamos ciertos valores y elegimos una determinada pedagogía y organización.
            No imponemos a nadie esa perspectiva. Consideramos a la persona inviolable en su vida, en su libertad y en su conciencia.
Un Centro católico abierto a todos
            1. Queremos que todo el que desee la educación que impartimos en nuestros centros, pueda recibirla, para ello nos acogemos a la financiación pública para garantizar la gratuidad de la educación.
            2. Nuestros Centros han optado por la coeducación porque creemos que es la mejor manera de educar en igualdad de derechos y dignidad.
            3. Rechazamos toda discriminación en la admisión de alumnos. Dentro de esta postura, nuestra preferencia se orienta hacia los más necesitados.
Educamos desde la fe y para la fe
            4. Damos por supuesto que los alumnos de nuestros centros han venido por libre voluntad, saben cual es nuestra identidad. Ello quiere decir que todos aceptan y/o respetan que Jesucristo y su mensaje son para nosotras el mejor proyecto de existencia y que en ellos se enraízan los valores y el estilo de nuestra educación.
            5. Educamos desde los valores evangélicos para una fe comprometida, pretendiendo que toda la enseñanza constituya un diálogo entre la fe y la cultura.
            6. Ofrecemos nuestro servicio para lograr una sociedad más justa y solidaria. Incluimos la asignatura de Religión Católica dentro del horario escolar y complementamos esta formación con la pastoral educativa, con actividades de libre opción, entre ellas la oración, la práctica de los sacramentos y los grupos de formación humano-cristianos.
Como centro de Hijas del Patrocinio de María
            7. Responde a nuestra misión apostólica: “la formación cristiana de la niñez y juventud, a través del apostolado de la educación, la promoción de obras sociales para la liberación integral de la persona y el trabajo estrictamente misionero” (CC.73).
            8. Todas nuestras obras están bajo el PATROCINIO DE LA VIRGEN MARÍA, por lo que presentamos a María como modelo de sencillez, trabajo y vida de familia para toda la comunidad educativa. Sensibilizar a nuestros alumnos en el amor a María es uno de los objetivos de nuestra tarea educativa.
Una educación en valores
            9. Nuestro principal objetivo es la formación integral de la persona en una línea auténticamente cristiana y eclesial, cuyo marco básico es la familia.
Potenciamos los aspectos fundamentales de la persona:
            — Su dimensión trascendente que le abre a la realidad de Dios porque creemos en el valor transformador de la fe y en el poder educativo del Evangelio de Jesús, vivido en la comunidad cristiana.
            — Su desarrollo humano, ayudando al alumno a conseguir su propio crecimiento, aceptación y superación de sí mismo, capacidad de autonomía, decisión y sentido crítico en el ejercicio de la libertad.
            — Su dimensión social como agente de la transformación del entorno en que vive, asumiendo las obligaciones que se derivan de su condición, promocionando los Derechos Humanos y poniendo su vida al servicio de la humanidad.
            10. Para esta educación integral creemos indispensable formar en los siguientes valores, actitudes y comportamientos:
            — Una actitud filial para con Dios que se proyecte en el amor fraterno, la  esperanza y la alegría, integrando fe y vida, amor a Dios y al prójimo, justicia y caridad, vida religiosa y preocupación por los demás.
            — Un profundo respeto a la vida, a la persona, a su libertad y a sus derechos, educando en la solidaridad y promoviendo el diálogo y la tolerancia, descubriendo la riqueza del otro para facilitar las relaciones interpersonales y vivir de manera positiva la diversidad.
            — El conocimiento y la aceptación de sí mismo, acompañándoles en su proceso de crecimiento, intentando lograr un equilibrio saludable entre la autoestima y la exigencia personal.
            — El fomentar los hábitos de actitud crítica, de reflexión e inquietud por el saber, facilitando la iniciativa y la creatividad.
            — La serenidad para buscar sin anquilosarse en soluciones ya hechas. Apertura           para aprender lo nuevo, con criterios para discernir sin extremismos, lo permanente de lo mudable.
            — El sentido de responsabilidad, insistiendo de forma especial en el trabajo bien         hecho, el sentido práctico y la constancia.
            — El compromiso en favor de una sociedad más justa y fraterna, buscando la promoción de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación (JPIC), como  imperativo evangélico y prioridad de nuestra educación
Criterios pedagógicos
            10. Teniendo en cuenta al alumno, al mundo y la cultura donde vive, y mirando al futuro, deseamos que la línea pedagógica de nuestros Centros cultive el desarrollo armónico de la persona en todos sus aspectos, fomentando la identificación personal con los valores humano-cristianos.
            11. Teniendo en cuenta al alumno, al mundo y la cultura donde vive, y mirando al futuro, deseamos que la línea pedagógica de nuestros Centros ofrezca las siguientes características:
            — Cultivar el desarrollo armónico de la persona en todos sus aspectos,  fomentando la identificación personal con los valores humano-cristianos.
            — Seguir y atender a cada alumno en particular, ayudándoles a ser conscientes  de sus esfuerzos, éxitos o dificultades en el aprendizaje, así como a apreciar y estimar las ayudas y los medios que les proporcionamos.
            — Fomentar la iniciativa y la creatividad de forma que ayude al alumno a seguir en el futuro con esa misma inquietud.
            — Favorecer la reflexión y el silencio interior que les ayude a comprender e interpretar los hechos y a interiorizar las normas que favorezcan el crecimiento personal.
            — Respetar el ritmo, la capacidad y la peculiaridad de cada persona, ofreciendo a       cada una las oportunidades necesarias para su pleno desarrollo: tutoría individual y grupal, servicio de orientación, adaptaciones curriculares, programas de integración, aulas de enlace...
            — Integrar en la educación la fe y la cultura para que el alumno aprenda a vivirlas conjuntamente.
            — Utilizar en nuestra pedagogía los medios de comunicación y las nuevas tecnologías para el desarrollo y competencias que demanda la sociedad, con sentido crítico para que prevalezcan los valores personales, éticos y relacionales sobre los puramente técnicos.
            — Potenciar la enseñanza del idioma para saber expresarse y enriquecer la comunicación, proporcionándoles a los alumnos las claves para comprender los códigos y símbolos que utilizan las diversas culturas, para valorar e interpretar sus mensajes y responder a los cambios incesantes de la sociedad.
            — Estar abiertos a la relación con el entorno que nos lleve a la promoción  humana, social, cultural y religiosa, tanto en la comunidad local como en lugares más lejanos. Ayudar a conocer la realidad del mundo, a compartir sus inquietudes y problemas, y a tomar parte activa en la búsqueda de soluciones.
            — Potenciar todo lo que contribuya al desarrollo armónico de los alumnos: espacios de tiempo libre, práctica del deporte, organización de grupos y asociaciones... dando cauce a las posibilidades de esparcimiento, de compromiso social y de vivencia espiritual.
            — Buscar que el trato con el alumno se realice en espíritu de servicio, sencillez y         cordialidad, con una autoridad nacida de la propia competencia y entrega.
            — En fin, que el alumno se sienta feliz en su trabajo, en las relaciones con profesores y compañeros y en todas las actividades que constituyan la vida del centro.
 
 

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